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Galería de Sucesos
Cumple 200 años El Museo Nacional Mexicano

Cumple 200 años El Museo Nacional Mexicano

 

«El pasado es un país extranjero: allí hacen las cosas de manera diferente.»

L.P. Hartley

 



Primera Cortina: Aparecen de pronto, huesos de mastodontes y mapas de tierras inexploradas.



POR MAURICIO ANGELES

Imagina a la viuda de Macario, ese leñador que soñaba con comerse un guajolote entero. La mujer ya mayor ha viajado a la ciudad con los nietos, para vender sus cosas en el mercado, y entra al nuevo museo público. Sus huaraches rechinan en el suelo de madera encerada, mientras el aire denso huele a papel viejo. De pronto, se detiene frente a una pintura renacentista. Es un retrato de la familia de un rey. El monarca está al centro, solemne, vestido con un manto bordado en oro, rodeado de su esposa e hijos, todos envueltos en sedas y terciopelos. A su lado, un perro de caza descansa y en el fondo, una cortina roja se abre apenas para revelar una vista de su opulento salón. Pero de todo eso, lo que más le llama la atención es el brillo en las perlas de la reina, todo parece tan real.

La viuda de Macario la mira fijamente. Sabía que existía esa gente, las había escuchado mencionar, incluso imaginado. Pero ver una pintura que estaba en un inaccesible palacio, es otra cosa. Hay colores que no se aprecian en los relatos, volúmenes que no se perciben en palabras, mientras que una de sus nietas se apachurra y esconde entre sus enaguas, por que le aterró la Piedra del Sol, que acaba de ver al fondo del salón.

Un asombro similar lo sienten muchos visitantes de museos hoy en día. Ven por primera vez algo que solo conocían de imágenes en internet, de los libros de texto, de los billetes y monedas, de los logos de restaurantes mexicanos en el extranjero. Porque, aunque la tecnología nos ha acercado a la historia, nada reemplaza el impacto de estar ahí, de frente, viento trazos y texturas.

Hace 200 años, cuando el Primer Museo Nacional Mexicano abrió sus puertas, la idea era precisamente esa: permitir que la gente viera con sus propios ojos lo que hasta entonces solo estaba en crónicas, códices o en las colecciones privadas. 

¿Estás prestando atención?

El 18 de marzo de 1825, Guadalupe Victoria, primer presidente de México, firmó el decreto que establecía El Museo Nacional Mexicano tratando de darle forma a una identidad nacional, de recoger los fragmentos de un pasado milenario y disponerlos en vitrinas para que los ciudadanos de la nación recién independizada pudieran verse reflejados en ellos.

 

«El Museo Nacional será el depósito de nuestra memoria histórica y natural, un lugar donde México se reconozca a sí mismo.» (Decreto de creación del Museo Nacional Mexicano, 1825).

En el siglo XIX, los estados recién independizados utilizaron estos espacios para legitimar su existencia y conectar a la población con un pasado compartido.

Cuando se decretó la creación del Primer Museo Nacional Mexicano, sentando las bases de la museografía en el país. Se estableció inicialmente en la Universidad Nacional y su objetivo era preservar la historia natural, arqueológica e histórica de México en un solo espacio, reuniendo colecciones que reflejaran la identidad nacional. Siguiendo las tendencias museísticas europeas del siglo XVIII.

El museo comenzó con piezas arqueológicas descubiertas durante excavaciones en el centro ceremonial de México-Tenochtitlan, incluían objetos como la Piedra del Sol, donaciones particulares para la colección de historia natural y además de documentos provenientes de la colección de Lorenzo Boturini, un historiador italiano apasionado por la cultura indígena en su «Museo Histórico Indiano» incluía documentos invaluables como el Códice Boturini o Tira de la Peregrinación.

 

El lugar fue un collage de historia, como una maleta llena de recuerdos de viaje que alguien intenta acomodar sin mucho orden pero con una profunda intención: demostrar que México era más que un territorio fragmentado por siglos de conquista y revoluciones.

 

Para que un museo sea visualmente efectivo, debe seguir principios de composición, jerarquía y narrativa visual. En el caso del Museo Nacional Mexicano, la disposición de sus objetos ayudó a crear un relato claro sobre la historia de México.

Principios clave: Uso del espacio y la iluminación para resaltar piezas icónicas.

Distribución estratégica de objetos para contar una historia coherente.

Incorporación de mapas, diagramas y modelos visuales para facilitar la comprensión.

 

Entender la sensación de un primer museo en la era digital, posiblemente sea difícil, porque la nación ya esta construida y la fotografía ha llevado la imágenes un paso más allá. Hoy, proyectos visuales reinterpretan el arte clásico y la historia en salas interactivas, como el proyecto Google Arts & Culture , donde a través de Street View, se te permite recorrer los museos en 360° como si estuvieras caminando por ellos. O desde reconstrucciones digitales hasta collages fotográficos que superponen el ayer con el hoy, la imagen se convierte en un puente entre la tradición y la modernidad.

 

«La inclusión de piezas arqueológicas halladas en la Plaza Mayor, corazón simbólico del México prehispánico y colonial, simbolizó la integración de la historia indígena en la narrativa de la nación emergente.» — Dr. Felipe Solís Olguín, arqueólogo (2004, «El Museo Nacional de Antropología»).

 



Segunda Cortina: Miras ahora, un reloj con las manecillas quietas. Es el tiempo que ya no está.



Si alguien se ha enamorado perdidamente de un museo, en realidad lo hace del tiempo mismo. Sus muros han visto desfilar generaciones de curiosos, de escolares arrastrados por sus maestros, de turistas que se preguntan si realmente necesitan una audioguía para comprender lo que están viendo. Y, a lo largo de los años, el museo ha evolucionado. Se ha mudado, ha cambiado de nombre, ha sido testigo de guerras, revoluciones, terremotos y selfies.

 

Según un estudio de Falk y Dierking (The Museum Experience, 2013), los visitantes recuerdan más los objetos con los que logran una conexión personal o emocional.

 

Actualmente el Museo Nacional de Antropología, es el que tiene mas visitantes en México y es uno de los más importantes del mundo. Con tecnología de punta, experiencias inmersivas y reconstrucciones digitales de piezas arqueológicas, el museo ya no es solo un sitio de exhibición, sino una puerta al pasado donde la historia cobra vida con solo un parpadeo. La fotografía juega un papel crucial en este proceso, permitiendo que los pueblos mágicos y el arte tradicional sean reinterpretados y proyectados al mundo con nuevas narrativas visuales.

 

Museos como el Louvre en Francia y el British Museum en Inglaterra surgieron en el mismo periodo con fines similares: consolidar una identidad nacional y reforzar la historia oficial.

Desde el siglo XIX, la museografía ha cambiado de espacios abarrotados a exhibiciones más organizadas y temáticas. En el caso del Museo Nacional Mexicano, las primeras salas estaban inspiradas en el modelo europeo, pero con una narrativa nacionalista.

Evolución clave:

Siglo XIX: Exposición de objetos en grandes salas con poca explicación.

Siglo XX: División por temáticas con información didáctica.

Siglo XXI: Experiencias interactivas y digitales.

 

Desde exposiciones fotográficas que resaltan la artesanía indígena hasta proyectos que mezclan inteligencia artificial con códices prehispánicos, la imagen no solo documenta, sino que también transforma nuestra percepción del legado cultural. ¿Cuántas historias caben en una imagen? Tal vez, todas las que estemos dispuestos a ver.

El Museo Nacional experimentó varias transformaciones a lo largo de los años:

En 1865, durante el Imperio de Maximiliano, se trasladó al edificio de la Casa de Moneda.

En 1866, se dividió en tres departamentos: Historia Natural, Arqueología e Historia, y Etnografía.

En 1909, con motivo del Centenario de la Independencia, el presidente Porfirio Díaz inauguró un nuevo edificio para el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología en la calle de Moneda.

En 1939, las colecciones se reorganizaron, creándose el Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec.

En 1964, se inauguró el actual Museo Nacional de Antropología en Chapultepec, considerado uno de los museos más importantes del mundo.

 


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