Hoy no es cualquier lunes. Este es el Blue Monday, ese tercer lunes de enero que internet celebra como si fuera la final del campeonato de la tristeza. La verdad es que nunca lo he sentido. Enero, para mí, siempre ha sido un mes acelerado, lleno de proyectos que esperaron todo diciembre para explotar justo cuando arranca el año. La nostalgia me pega más bien el último lunes de diciembre. Pero entiendo el concepto: los días grises existen, y enero los tiene de sobra.

El Blue Monday nació en 2005 gracias a Cliff Arnall, un psicólogo británico que decidió ponerle números a las penas colectivas. Su fórmula es una ecuación pseudocientífica que se volvió viral porque, seamos honestos, a veces nos gusta tener una excusa oficial para sentirnos tristes.

 

Viñeta de Garfield rechazando mensajes positivos sobre los lunes, reafirmando su icónico odio hacia este día de la semana
Garfield lo sabría mejor que nadie: para él, el Blue Monday es todos los lunes.

Por qué este día nos arrastra (o no)

La receta del Blue Monday tiene ingredientes reconocibles:

Según la fórmula de Arnall, se combinan el clima oscuro y frío, como si el sol estuviera de sabático. Las deudas de diciembre que te recuerdan que los regalos no se pagan solos. Los propósitos de Año Nuevo que ya abandonaste antes de la segunda semana de enero. Y la rutina, esa que volvió más fuerte que nunca.

Pero acá está el detalle: después de Navidad, Año Nuevo y Reyes, lo que siento no es nostalgia. Es pánico. Pánico por lo rápido que pasó todo, porque el tiempo no me alcanzó para disfrutar esos días familiares. Mi mente ya está lista para activarse, para trabajar en los proyectos del año. Más que tristeza, siento un ánimo feroz por empezar. Tal vez eso de que el mundo gire más rápido es muy citadino, por eso el Blue Monday se nos resbala: estamos tan ocupados arrancando actividades escolares y laborales, que no tenemos tiempo de sentir tristeza.

En el Taller de Fotografía Creativa, enero es otra cosa. Los alumnos llegan con cámaras o celulares nuevos, llenos de esperanzas por una actividad que en casi todos los casos desconocen. Es un momento de energía pura, de querer aprender, de creer que este año sí van a hacer esa serie fotográfica que llevan años imaginando. Como los talleres son bien divertidos, no he visto esa nostalgia de la que habla Arnall. Lo que sí veo es ansiedad productiva, ese nerviosismo de quien está a punto de empezar algo importante.

Tal vez el Blue Monday funciona mejor como espejo: te muestra lo que ya traes dentro. Si llegas a enero agotado y endeudado, el tercer lunes te lo recuerda. Pero si llegas con proyectos y ganas, ese mismo día se convierte en combustible.

 


5 estrategias para recuperar el ánimo (aunque no lo necesites)

Aunque el Blue Monday sea más marketing que ciencia, tampoco hay que ignorar que esta fecha puede sentirse como un bajón colectivo. Si este día te está mirando mal desde la esquina, aquí van 5 ideas para hacerle frente:

1. Planea un viaje (aunque sea en fotos de Google o Metrobús Panorámico)
Nada cura un lunes como soñar con un escape. Ya sea que navegues por descuentos para la playa, aunque no compres los boletos, solo navegar por internet o explores tu ciudad con ojos nuevos saliendo del trabajo o de la escuela, la clave está en imaginarte lejos del caos. Bonus: dicen que planear un viaje es casi tan emocionante como hacerlo.

2. Medita y respira como si no existiera el estrés
Antes de empezar tu día, tómate unos minutos. Siéntate, respira profundo. Imagina que con cada exhalación estás expulsando las deudas, las reuniones interminables y los propósitos fallidos. La meditación es como darle un masaje a tu mente.

3. Llama a tu mejor amigo
Los amigos son los mejores para mejorar la calidez del alma. Hablar con ellos es como una inyección de energía, perfecta para recordarte que, aunque este lunes se sienta eterno, todo es pasajero.

4. Regálate un momento de autocuidado
Un baño caliente, una mascarilla, tu serie favorita con chocolate caliente. Este es el momento perfecto para darte un respiro. ¿quién te apapacharía como lo harías tú?

5. Disfruta de tu comida favorita (sin remordimientos que despues de los tamales de febrero comenzamos dieta)
La comida siempre es un consuelo. Cocina tu platillo favorito o pide ese antojo que has estado evitando. La felicidad también entra por el estómago.

 


 

El Blue Monday no es más fuerte que tú. Este día tiene mala fama, pero es solo una excusa más para valorarte y quererte. Yo prefiero verlo así: si el tercer lunes de enero te provoca algo, úsalo. Úsalo para arrancar, para recordar por qué empezaste ese proyecto, para llamar a quien extrañas. Y si todo falla, incluye una dosis infalible de antojitos fritos y calóricos.

El Blue Monday puede ser el día más triste del año o el día en que decidiste que este año sí iba en serio.

Tú decides.

 

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