Hace una semana, un alumno del Taller de Fotografía Creativa me preguntó si podía usar IA generativa para un concurso. Le respondí lo mismo que llevo meses repitiendo. Editar color está permitido, montar realidades no. Pero la IA de 2026 se encamina a no distinguir entre ambas. Y ahí está el problema.
Llevo más de 30 años mirando a través del visor. He visto cómo la fotografía pasó del cuarto oscuro a Photoshop, de Photoshop a los filtros automáticos—los de Kodak eran geniales—, y ahora a modelos de edición con IA que borran elementos en segundos. Lo uso. Me maravilla. Pero también me inquieta.
Auto Enhance: Cuando el Algoritmo Decide Por Ti
Porque cuando presionas el botón «Auto Enhance»—sí, literalmente tecleas ese prompt—la máquina toma decisiones estéticas que antes eran tuyas. Optimiza el tiempo, claro. Un tercio herramienta manual, un tercio algoritmo y otro tercio una cantidad descomunal de bancos de imágenes. Pero ¿en qué momento dejó de ser tu fotografía?
Los derechos de autor, los metadatos, tu imagen personal: con ligeros cambios, la foto que disparaste deja de pertenecerte. Es delicado. Es complicado. Y nadie tiene respuestas definitivas, pero todo se dirigue a que en un futuro cercano los metadatos serán lo unico que demuestre autoría.
El mismo alumno me mostró su foto editada con IA para el concurso y me preocupé, porque conocía la original, esta era mejor y no se detectaban fallas, solo se podría ver el proceso por los metadatos. Creo que la experiencia de la fotografía está en afinar la mirada, un instante fino en el visor. Y el criterio está en prever lo más posible lo que estás viviendo. Después de eso, la fotografía es una receta simple a seguir y una maquinaria que controla la cantidad de luz que registra. Pero cuando el algoritmo decide por ti, ¿dónde quedó tu mirada?
Derechos de Autor en la Era de la Edición Automatizada
En los concursos, la línea es clara: edición de color permitida, montaje prohibido. Pero la IA de 2026 hace ambas cosas al mismo tiempo. Ajusta exposición – permitido – mientras inventa texturas que no existían en el sensor – prohibido -. ¿Cómo documentas que una foto es tuya cuando el 30% de los píxeles los generó un banco de datos entrenado con millones de imágenes ajenas? [²]
Los fotógrafos hablamos cada vez más de metadatos, de certificación blockchain, de cómo proteger lo que creamos cuando la frontera entre «tu trabajo» y «el trabajo de la máquina» se vuelve pequeña.
Tres Herramientas, Tres Funciones:
He experimentado con DeepSeek, Claude, ChatGPT, Google Gemini. Ninguna lo hace todo. Una investiga mejor, otra corrige texto, otra optimiza imágenes. O hablando de imágenes, qué tal los modelos para Qwen o Nano Banana. Y sus adaptaciones para los LoRAs o para ControlNet y así mantener la estructura de la imagen.
Todo cambia constantemente: la que te servía bien hace tres meses ya no funciona igual. Tienes que estar atento al cambio, entrenar tu lenguaje con prompts, aprender a prueba y error. Como cuando aprendiste a usar tu teléfono celular correctamente, pero ahora con las Redes Neuronales.
En tres décadas escuché de tres generaciones distintas las mismas palabras. Cuando llegó internet, decían que lo hacía todo fácil sin rigor académico. Luego Google, que eliminaba la investigación seria. Después Google se optimizó mil veces, cambio que ni siquiera notaron. Ahora la IA con sus redes neuronales. Siempre el mismo discurso: «falta rigor, falta profundidad». Algo similar escuché de los Modos Programados, de la previsualización en las cámaras digitales, de photoshop y de la Generación de Imagenes con Texto. Pero las generaciones completas terminan asimilando la herramienta, o quedan fuera. La vieja escuela defenderá sus puntos hasta el final, como siempre ha pasado.
Como afirmaba Albert Einstein, la imaginación es más importante que el conocimiento porque este último es limitado. Bajo esa premisa, expertos como Demis Hassabis sostienen que la verdadera IA no llegará hasta finales de esta década[¹], cuando logremos que las máquinas no solo procesen datos, sino que alcancen una capacidad de razonamiento creativo similar a la humana. Lo de ahora es generación predictiva hiperveloz, como el Google de 2008 que autocompletaba tu idea, o en 2011 que ya corregía «pire pire» a «Billie Jean de Michael Jackson», pero mil veces más rápido y complejo.
La IA puede seguir recetas, pero el ojo fotográfico viene de entender e imaginar la realidad. Ahí esta tu autoría, al mirar el mundo, no de procesar datos.
Le digo a mis estudiantes que por ahora la IA es su asistente, no su reemplazo. Y luego sonrío —asistente, cómo no; futuro esclavo 24/7— al recordar a los teóricos del Transhumanismo, quienes afirman que nos dirigimos hacia un transhumano que no verá a la tecnología como algo externo, sino como una extremidad de su voluntad. No esta generación, ni la que sigue, sino un humano que jamás se ha visto, que aplicará un Auto Enhance sin sentir culpa. Un output y un prompt
¡El futuro es hoy, oíste viejo! — El Dewey Wilkerson
[¹] Yann LeCun (Meta AI) y Stuart Russell (UC Berkeley) coinciden en que la «inteligencia artificial general» (AGI) podría materializarse entre 2028-2030, aunque con reservas metodológicas. Ver: Russell, S. (2024). «The Long-term Future of AI», MIT Technology Review.
[²] La Federación Internacional de Arte Fotográfico (FIAP) publicó en enero 2025 nuevas directrices sobre uso de IA en concursos[²]: permite ajustes de color/luz/contraste mediante IA, pero prohíbe montajes generativos. Consulta completa: https://www.fiap.net/en/regulations-ai-photography (nota: verifica URL actualizada)
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