Hay un camión que ya hace ese recorrido. Se llama Circuito Bicentenario, cuesta monedas y te lleva del sur al norte mostrándote cómo la ciudad se transforma en un solo trayecto. El paisaje cambia tanto que parece que cruzas universos. Ahora nos prometen la Línea Cero del Metrobús: 46 kilómetros, 76 estaciones, 196 autobuses eléctricos abrazando el Circuito Interior como un anillo de esperanza.
Suena bien. Demasiado bien.

La ciclovía de Tlalpan: cuando las promesas se estrellan
Pero tengo mis dudas, porque ya hemos visto promesas de transporte de la 4t antes. La Ciclovía Gran Tenochtitlán en Calzada de Tlalpan nos la venden como el futuro de la movilidad sustentable: Zócalo conectado con Estadio Azteca, bicicleta libre, ciudad amable. La realidad: tramos a medio terminar, carriles que redujeron vías y todas las tardes nudos de tráfico. En las noches, Tlalpan va a vuelta de rueda. Y ahora miro esos segmentos de ciclovía y me pregunto cuánto van a durar antes de que los destruyan.
Y creanme que me encanta la idea de ese recorrido también, lo hacía en bici casi diario, cuando iba de Portales a Ciudad Jardín. Ya no.

¿Funcionará la Línea Cero donde otras fallaron?
La Línea Cero pasará junto a mi casa. Confieso: la tomaría seguido. El Metrobús me encanta, sí cambia la ciudad. Los amortiguadores, el motor silencioso, la cadencia del convoy, ese ritmo que te desconecta del caos. Es lento comparado con el Metro, sí. Y en horas pico va lleno, pero nos adaptamos. Porque las líneas que funcionan, funcionan bien.
¿Esta lo hará?
El proyecto lleva años dormido. Clara Brugada lo desempolvó con promesas de electromovilidad y reducción del 22% en tiempos de traslado. Conexión con 28 estaciones de Metrobús, 34 de Metro, 15 de Trolebús. Infraestructura perfecta sobre el papel. ¿Qué pasará con Circuito Interior cuando llegue el gigante eléctrico?
No sé si la Línea Cero será el futuro, como lo publicitan. Solo sé que la gente que habita la ciudad necesita transporte, limpio, rápido y seguro, más que promesas redondas. Necesita que funcione. Porque esta vez, el cero puede significar inicio. O puede significar nada.
Sobre el futuro de la movilidad en CDMX. Y con la esperanza de que la Línea Cero recorra la ciudad como nunca antes. ¡Prepárate para el cambio!

